domingo, 10 de julio de 2011

La fotografía es fácil, la fotografía es difícil. Paul Graham


Es tan fácil que es ridículo. Es tan fácil que no puedo ni comenzar, no sé por donde empezar. Después de todo es solo cuestión de mirar a lo que te rodea. Todos lo hacemos, es simplemente una manera de grabar lo que ves – lo apuntas con la cámara y presionas el botón. ¿Es tan difícil? Y todavía más, ahora en la era digital es gratis, ni te cuesta lo que vale un carrete. Es tan simple y tan básico, que es ridículo.

Es tan difícil porque está por todas partes, en todos los lugares, todo el tiempo, incluso ahora. Es la imagen de este bolígrafo en mi mano mientras escribo, es la imagen de tu mano sosteniendo este libro. Deja lentamente llevar tu conciencia fuera de este texto y mira: está justo ahí, en el otro lado de la habitación, y allí… y allí. Entonces se va. Tú no lo has fotografiado creías que no valía la pena y ahora es demasiado tarde, ese momento ha desaparecido. Pero otro ha llegado, en un instante. Ahora. Porque la vida fluye a través y alrededor nuestro, avanzando deprisa, deprisa y en todas direcciones.

Pero si está en todas partes y todo el tiempo, y es tan fácil de hacer, entonces ¿qué valor tiene? ¿qué fotos merecen la pena? ¿La foto conseguida a base de esfuerzo, preparada, controlada, pre-visualizada? Sí ¿Aquellas artificiales, secas y esmeradas? A veces ¿Es tal vez la foto hecha de improviso, por estar en el sitio y en el momento adecuados? Por supuesto ¿Puede ser una expresión intuitiva? Exactamente. Tal vez sea el resultado de años de buscar, ver, pensar en la fotografía. Definitivamente.

Vale, entonces ¿cómo puedo encontrarle sentido a ese fluir interminable, esa niebla que cubre la vida aquí y ahora? ¿Cómo puedo ver a través de ella? ¿Cómo puedo cruzar esa frontera? ¿Me lanzo a andar por la calle y hago fotos a extraños? ¿hago una fotonovela entre mis amigos? ¿fotografío solo a mis allegados, mi familia, a mi? O quizás debería solo fotografiar paisajes, las rocas, los árboles – ellos no se mueven, ni se quejan, ni te hacen esperar. ¿Las casas antiguas? ¿las casas modernas? ¿Me voy al otro lado del mundo a las zonas de conflicto o a la tienda de la esquina, o ni salgo de mi cuarto? Sí, sí y sí. Esa es la elección por la que estás tan mimado, pero no dejes que te detenga.

Ten cuidado, pero no te quedes atascado – relájate, está en todo y por todas partes. Lo encontrarás y te encontrará a ti, solo empieza, de algún modo, pero: empieza. Sí, pero ¿no debería tener una idea coherente? ¿no debería saber primero lo que estoy haciendo? Eso estaría bien, pero dudo que Robert Frank supiera todo el sentido de lo que hacía cuando comenzó, o igualmente Cindy Sherman o Robert Mapplethorpe o Atget o… así que no deberías esperarlo. Mientras más planeado lo tengas, menos espacio dejarás al azar. Para que el mundo te hable, para que la idea se encuentre a si misma, permitiendo dar lugar a la ambigüedad y a la ambivalencia, que muchas veces son más importantes que la claridad y la certeza. La obra a menudo dice más que lo que sabe el autor.

Vale, pero la fotografía no siempre entra dentro de proyectos con coherencia y organizados, así que a lo mejor necesito vagar libremente por este mundo, sin limitarme, fotografiando lo que sea cuando quiera: el cielo, mis pies, el café, las flores que acabo de ver, mis amigos, mis amantes ¿y tendrá sentido porque todo eso es mi vida? Quizás. Algunas veces funciona, otras es indulgente, pero debe ser tu elección, porque tú eres libre también de ¨no tener sentido¨.

Vale, necesito tiempo para pensar sobre todo esto. Permitirme esa libertad por un tiempo. Un par de años. Quizás no encontraré mi respuesta, pero quizás estaré alrededor de otros que entiendan esta pregunta, que hayan llegado a un punto similar. Quizás comenzaré por el camino equivocado, o por las razones equivocadas – porque me gustaban las cámaras, porque creía que la fotografía sería una opción fácil. Pero me obligaré a intentarlo, entonces quizás me tropiece con algo que cobre sentido para mí, o simplemente sienta que esté bien. Si me concentro en eso, quizás crezca, y de manera modesta e indescriptible comience a cobrar sentido. Como fotografiar a la comunidad Árabe–Americana, como seres humanos con vidas, esperanzas, familias y sentimientos, heterosexuales, homosexuales, jóvenes, viejos, con toda la humanidad que Hollywood nunca les ha dado. O la comunidad negra de New Haven, en la que se hacen charadas teatrales inexplicables, llenas de alegría, que rompen mis ideas preconcebidas en mil pedazos. O los ecos de las instantáneas divertidas-perturbadoras-tristes de mi antiguo novio. O el paisaje anónimo de los suburbios del norte del estado, en la manera en que define las imágenes espectaculares de las que estamos adictos.

O… como las mujeres usamos nuestros cuerpos para mostrar lo que creemos que deberíamos ser.

Y tengo la esperanza de continuar y desarrollarlo, porque merece la pena. Continuar porque importa, y hay muchas otras cosas que no importan: el trabajo para ganar dinero, los encargos editoriales, las fotos de moda. Entonces un día estará lo suficientemente desarrollado para creer que está terminado. Hecho. Y a su manera: una contribución, y todo el esfuerzo y las frustraciones y el tiempo y el dinero desaparecerán. Ha merecido la pena, porque es algo real, que no existía antes de que tú la crearas: una obra que transmite con fuerza y sensibilidad, que habla de este mundo y de los que te rodean en él. ¿No es precioso?

Paul Graham (2009)

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